El suelo seco y los pastos son naturalmente hidrofóbicos, por ende, el suelo no siempre absorbe fácilmente el agua. En vez de penetrar la capa subyacente e hidratar todo el suelo, el agua puede permanecer estancada en la superficie y formar charcos. Esto no es bueno para la salud y estética del suelo. 

Los charcos se forman por causa de la tensión superficial de la gota. La degradación de la tensión superficial resulta en el colapso de la gota, que se esparce y moja toda la superficie sin escurrirse. Esto eleva la tasa de absorción, aumentando la humectación del suelo y mejorando la estética del pasto.